Los efectos secundarios más comunes de la diabetes en las personas mayores están asociados a los ojos y los pies. Pueden desarrollar glaucoma, cataratas o diferentes tipos de retinopatía, y también podrían sufrir daño en los nervios de los pies. Incluso pueden aparecer complicaciones más graves, como infecciones cutáneas, enfermedad renal, presión arterial alta, ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.
Sin embargo, si la persona hace modificaciones en su estilo de vida (una alimentación adecuada, ejercicio y abandono del hábito de fumar) y toma medicamentos recetados por un médico, puede minimizar al máximo el riesgo de sufrir complicaciones. De hecho, es fundamental que las personas diabéticas se sometan a un examen anual de la retina o de dilatación ocular.
Protección de los ojos
La retinopatía diabética se produce cuando los niveles altos de azúcar en la sangre dañan los vasos sanguíneos de la retina (parte posterior del ojo). Cuanto antes se diagnostique la retinopatía, mayores son las probabilidades de éxito en el tratamiento. Casi el noventa por ciento de la pérdida de la vista se puede evitar controlando los niveles de azúcar en la sangre y haciendo exámenes oftalmológicos anuales de la retina o de dilatación ocular.
Las personas con diabetes corren un mayor riesgo de desarrollar problemas oculares que pueden derivar en ceguera. La mejor manera de proteger sus ojos y evitar afecciones oculares es realizarse un examen ocular anual con un optometrista u oftalmólogo. Los profesionales de la vista pueden detectar afecciones como cataratas, glaucoma, degeneración macular y retinopatía diabética.
Para evitar o minimizar el daño ocular, consulte a un profesional de la vista ante cualquiera de estos síntomas:
- Visión borrosa
- Dificultad para diferenciar los colores
- Dificultad para ver en la noche o al leer
- Visión doble
- Picazón ocular
- Pérdida de la agudeza visual
- Manchas o puntos en sus ojos
- Problema para ver los objetos con la visión periférica